IX Asamblea Nacional de la Red Japonesa de Cooperativas de Trabajo

abril 16, 2010

La IX Asamblea Nacional de la Red Japonesa de Cooperativas de Trabajo (Workers’ Collective Network Japan, WNJ) tuvo lugar el sábado, 05 y el domingo, 06 de diciembre de 2009 en Saitama, cerca de Tokio, Japón.  Casi 600 personas, principalmente (más del 90%) amas de casa de entre 50 y 70 años, vinieron de diferentes partes de este país asiático a este sitio para ver las colegas que normalmente no pueden ver debido a la larga distancia que las separa, intercambiando sus experiencias.  Agradezco profundamente a WNJ por sus esfuerzos valiosos de redactar un libreto muy bien hecho que ha sido muy útil en elaborar este informe.

WNJ ha organizado sus asambleas nacionales cada dos años desde 1993 en que participan sucursales prefecturales y otros asociados.  La primera cooperativa de trabajo en Japón, denominada como “Ninjin” (“zanahoria” en japonés), se fundó en Kanagawa en 1982, seguida por otras en Tokio y Chiba en 1984 y otras prefecturas.  Es muy importante reconocer el hecho de que la mayoría de ellas han nacido como iniciativas sugeridas por cooperativas de consumo*, que ya estaban bien activas a lo largo del país, con el fin de satisfacer las necesidades socioeconómicas no cuidadas, especialmente en áreas de preparación de comida (alimentación), cuidado de niños y ancianos.  En otras palabas, la mayoría de cooperativas de trabajo han mantenido contactos cercanos con las cooperativas existentes de consumo, y este aspecto tiene sus propias ventajas y desventajas que volveremos a estudiar después.  Y es también verdad que el movimiento no se ha expandido uniformemente en todo el país, con algunas prefecturas que tienen docenas de cooperativas y otras carecientes.

* Algunos actore no japoneses de economía solidaria tienden a malentender que el término “Seikatsu” (que quiere decir “vida cotidiana” en japonés) es el nombre de todas las cooperativas de consumo a lo largo del país: la verdad es que la Seikatsu Club Consumers’ Co-operative Union (en castellano, inglés, coreano y japonés) está activa sólo en algunas prefecturas del este del país mientras que, por ejemplo Fukuoka, donde reside actualmente el autor, tiene Green Coop y F Coop.  El mejor término en japonés para describir todo el movimiendo de cooperativas de consumo es “Shôhisha Seikyô” (Cooperativa(s) de consumo).

La asamblea comenzó con siete talleres que fueron simultáneamente organizados el sábado a la tarde.  El primer taller trató del proceso legislativo pues Japón todavía no tiene ninguna ley que rija sobre estas cooperativas de trabajo, discutiendo una revisión de la Ley sobre Companías de Seguro que se pondrá en vigor en abril de 2011, afectando negativamente a las asociaciones mutuas.  El Prof. Atsushi Fujii de la Univ. de Rikkyô dio otra presentación sobre la Ley para el Desarrollo de Empresas Sociales en Corea del Sur, contando que esta ley es el fruto del movimiento contra la pobreza junto con los sindicatos allí pues se reconocen como empresas sociales aquellas que proveen empleos y/o servicios sociales a la clase social frágil, con derechos a la reducción de impuestos, subsidios y otros apoyos, proponiendo estrategias al público japonés.  Al final la Senadora Masako Ogawara dio un panorama general sobre el proceso hacia la aprobación de la ley.  El segundo taller era sobre servicios de cuidado a niños y a ancianos que ofrecen las cooperativas de trabajo donde cuatro ponentes compartieron sus experiencias diarias y mostraron cómo sus ayudas han mejorado el nivel de vida de los usuarios.

El tercer taller era sobre servicios de alimetnación donde se presentó y discutió la dura realidad.  En Gran Tokio están en déficit 28 de 63 cooperativas de trabajo de este sector  y un ponente destacó el hecho de que Kanagawa tiene empresas más rentables que otras prefecturas, suponiendo que este mejor resultado financiero es quizá gracias a la relación todavía más íntima entre este sector de alimentación y otras partes de Seikatsu Club Group tales como cuidado a ancianos.  La mayoría de comida para llevar cuesta más de 500 yenes (US$5,50) mientras que en Japón actual en deflación otras empresas venden cosas tan baratas como 200 yenes (US$2,20), lo que hace que los consumidores elijan opciones económicas aunque son conscientes del significado de estos productos de cooperativas.

El cuarto taller era sobre la gestión de cooperativas de trabajo donde se presentaron cinco casos exitosos de cuidado a niños y a ancianos, de alimentación etc.  Una iniciativa impresionante en Sakura, Chiba combina diferentes actividades, tales como la recolección de aceite de colza usado, reciclaje, comida orgánica y servicio de comida preparada, pagando entre 1.000 y 1.300 yenes (US$ 11,10 a 14,40) por hora de acuerdo con la experiencia de cada socia, además de distribuir panfletos a sus vecinos cuando se estagnó la venta.  El quinto taller era sobre el servicio de cuidado a niños y una ponente acentuó la importancia de centros para tales servicios como núcleo para toda la comunidad y otra ponente discutió el alto costo de este servicio debido a su forma intensiva de trabajo.

El sexto taller era sobre la construcción de comunidades en que las cooperativas de trabajo colaboran a aquellas de consumo.  Una iniciativa en Kanagawa aprovecha todos los recursos existentes de las cooperativas de consumo, tales como canales de publicidad y experiencias de autogestión, con el fin de promover la participación ciudadana al cuidado a ancianos.  Se presentó también otro caso en que se fundó una persona jurídica de bienestar social en Fukuoka como un proyecto conjunto con otras cooperativas de consumo.  En el séptimo taller se estudió la posibilidad de que todo el mundo en la comunidad pueda trabajar, mostrando iniciativas de servicios de lavado de platos, panadería y alimentación etc. que dan empleos a los jóvenes secluídos, personas con deficiencia y otra gente que habían sufrido de exclusión social antes de juntarse a la cooperativa de trabajo.

El domingo a la mañana hubo algunos saludos, incluso uno de un vice gobernador de Saitama, seguidos por seis presentaciones de esbozos para nuevas cooperativas de trabajo, tales como apoyo de agricultura urbana a cuidado a niños y alimetanción.  Esta fue la primera vez que WNJ pidió a jóvenes fuera de su red a presentar tales casos con el fin de ampliar el mismo concepto de cooperativas de trabajo a nuevos tipos de personas, y a los participantes les interesaba más ver lo novedoso de estos esbozos que examinar su viabilidad (algunos proyectos por estudiantes eran muy dependientes de las contribuciones por parte de los profesores).  A la tarde hubo otros nueve talleres, sobre la comercialización de los productos, sobre el tema de alimentación, sobre NPO Bank **, sobre los jóvenes, etc.

** El término más popular en Japón que designa la finanza solidaria es NPO Bank (“NPO” en japonés quiere decir “organizaciones sin fines de lucro”), aunque otras empresas también tienen acceso a créditos por tales instituciones financieras.

Prácticamente para mí fue esta asamblea la primera vez de aprender sobre las prácticas de las cooperativas de trabajo en Japón y pude observer tanto sus logros como sus desafíos:  La vinculación íntima entre las cooperativas de trabajo y las de consumo es beneficial en el sentido de que las de alimentación, por ejemplo, consiguen abastecedores de comida orgánica etc. que son también actores de economía solidaria, mientras que el elevado costo de materia prima ha bajado la rentabilidad de estos negocios.  Podría mejorar el balance comercial si se remplazaran estas materias caras con otras disponibles a través de cadenas convencionales de abastecimiento, lo que nunca desearán las cooperativas, sin embargo, porque se han concebido estas mismas empresas como una manera de fortalecer la espíritu cooperativo de las cooperativas de consumo en otros campos socioeconómicos.

También no se debería olvidar el hecho de que la mayoría de los socios de estas cooperativas de trabajo cobran menos que el salario mínimo (En Japón cada prefectura determina su propio salario mínimo que varía de 791 yenes (US$8,78) en Tokyo a 629 yenes (US$6,89) en Okinawa etc.) y que por lo tanto se ven obligados a tener otras fuentes de ingreso (el ingreso de su marido o su pensión) para mantenerse.  Este hecho puede llevar a que se perciba una idea errónea de que las cooperativas de trabajo son sólo para amas de casa de clase media-alta y jubilados que tienen poca preocupación sobre su ingreso, y les será necesario construir otros modelos de negocio con el fin de generar empleos que permitan que los hombres también puedan mantener toda su familia.  A este respecto, sería muy útil estudiar el logro de la ley coreana sobre las empresas sociales y ver qué elementos se podrían aplicar a la legislación japonesa, además de promover intercambios con cooperativas de trabajos en otros continentes como Europa y América Latina.

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