El actual interés compuesto es responsable no solamente de lo que se describe en el último artículo sino también de poner dinero arbitrariamente a proyectos a corto plazo mientras que los con mayor escala crónica tienen dificultad en recibir suficiente financiación. Stefan Brunnhuber, otro alemán que se ha dedicado a este problema, da un buen análisis sobre todo eso en su libro “Wie wir wirtschaften werden”(a publicarse en inglés como “Our Future Economy”).
Fíjese que hay dos proyectos de los cuales puede elegir uno: ¿A qué proyecto invertiría usted?
a) Una piña de €10 que va a valer €100 en 10 años
b) Un roble de €10 que va a valer €1000 en 100 años
La tasa de interés juega un papel esencial en su decisión aunque muchos de ustedes no están alertas de eso: la tasa de interés positiva es sinónima de la depreciación de los futuros porque lo que va a ser mayor en el futuro es menor en el pasado. En caso de que se fija la tasa de interés al 5% por año, su € 1.000 en 2006 equivale a €1.628,89(1.000×1.05^10) en 2016, pero esto quiere decir que su € 1.000 en 2016 se reduce a sólo €613,91(1.000/1.05^10) en 2006. Desde ese punto de vista el valor actual de la piña es de € 61,39 mientras que el roble no vale más que € 7,60(1.000/1.05^100) y cualquiera está propenso/a a plantar una piña mientras que a nadie le interesa invertir al roble.
Esto explica porqué los empresarios se precipitan a China para crear nuevas fábricas porque se puede contar con ganancias de inmediato. Es poco probable que los proyectos a largo plazo como reforestación y educación llamen la atención de los hombres de negocio porque no son rentables en este esquema.
Pero este paradigma verá una transformación fundamental cuando cambia la tasa de interés: se apreciarán los futuros en lugar de depreciarse en caso de que haya una tasa negativa de interés. La piña valdrá €162,89 en vez de € 61,39 y el roble €131.501,26 en vez de € 7,60 con el 5% de tasa negativa de interés. Esto favorecerá proyectos a largo plazo u otros que generarán ganancias constantes, permitiendo que se financie a más proyectos.
¿Pero cómo podemos hacer posible la tasa de interés negativa? Voy a abordar este tema en el próximo artículo.